Habita una especie en este planeta que se ha adueñado de todo. Entre esa temible especie cohexisten unos no menos extraños seres obligados a luchar contra si mismos para así lograr la aceptación del populus.
La lucha se libra en los escarpados montes del alma, los sentimientos y el raciocinio,del subconsciente, de la tradición , de las expectativas y de la culpa acumulada durante generaciones.
Se han atrevido algunos a cuestionarse las cosas, pero ante la dureza de la realidad prefieren esconder de nuevo la cabeza en el regazo protector de la actuación gregaria. El problema de las tan diluyentes masas es que te hacen desaparecer en la nada. El inconveniente que encuentro en las masas es que me aprietan y me deforman, me convierten en otro producto en cadena , y aunque mi plasticidad es elevada me encuentro con el ineludible problema de que, como un resorte mental implantado en mi genes, me resisto a aceptar sin cuestionar.¿Debería tratar de encajar a toda costa?
Es difícil saber qué es uno cuando somos genéticos, somo culturales y somo seres de voluntad. Soy lo qué dictaminan mis genes, soy el producto de mi sociedad o soy el producto de mi voluntad.Por una simple cuestión de fe prefiero pensar que la voluntad prevalece sobre la demás cuestiones.Seguramente todos los factores mencionados conforman nuestro ser.
Trato a toda costa de adaptarme a la corriente.Trato de fusionarme y pasar desapercibido pero me resulta imposible no rebelarme contra la cantidad de absurdos sistémicamente aceptados y sin embargo tan enfrentados con la razón.
A veces me pregunto reflexivamente qué camino tomar.Si lo mejor es realmente dejarse llevar por la inercia o rebelarse contra un mundo que necesita mejorar....continuará

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